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domingo, 11 de agosto de 2013

Capitulo 9 (Tercera Temporada)

-Oye, deberías decirle a la profesora que te de un pase para enfermería –dijo por décima vez codeando mi brazo y haciendo que escribiera mal.

-¡Dios Matt! –dije en voz alta sin importar el silencio que nos rodeaba-. Te digo que estoy bien. Simplemente no…

-Any problem, Alexander? –Claro, hablando de cotillas.

-Yes, miss. He feels like fuckin’ shit –dijo Matt a mi lado. Lo fulminé con la mirada una vez más por meter la nariz donde no le incumbe.

- Vivianni, vaya a dirección.

-But, miss…

-AHORA.

Matt se levantó de su asiento mirándome fijamente y pronunciando unas palabras que no sabía si querer o no obedecer. “Anda a la terraza”. Salió con su bolso y lanzándole un beso a nuestra profesora de inglés, quién se puso roja entre las risas de los demás y prosiguió mirándome fijamente.

-Do you feel sick, Mr. Kaulitz? –dijo con su perfecto inglés británico.

-I am, miss. Sorry but I’ve got to go out and… vomitar –vale, ni recordaba cómo se decía esa palabra por lo que opté al método “spanglish”.

-Oh… ok. Maybe is something in the air. You can go, Alexander.

-Thanks, miss.

Antes de seguir a Matt preferí dirigirme directamente al baño de hombres. Realmente tenía unas náuseas y no he parado de vomitar desde que me enteré del nombre del padre de la mocosa. Boté lo poco y nada de mi desayuno en un abrir y cerrar de ojos pero las arcadas seguían sin parar hasta que se me acabaron las bilis. Esto apestada, enserio. Me sentía un blando sin remedio y lo único que quería era volver el tiempo y no haber buscado eso.

Lavé mi rostro demasiado demacrado y pálido para un día caluroso. ¡Si hasta el tiempo estaba como las pelotas!... estaba ojeroso y mi piel de un blanco enfermizo. Opté por enjuagar mi boca de su asqueroso sabor y comer una mentita para terminar con el mal aliento. Tras asegurarme de que los pasillos estuviesen desocupados, subí calmadamente las escaleras ya que si me apresuraba, las arcadas volverían. ¿Y si llamaba al tío Erik? Humm… nah, le diría a mamá.

-Pensé que seguías en estado vegetal en la clase –murmuró Matt cuando me senté a su lado. Hum, al menos llegaba viento y estábamos a la sombra rodeados de los experimentos de ciencias y plantas.

-He vomitado todo lo que como sin parar, Matt.

-¿Algún medicamento que necesites?

-No eres doctor.

-Mi padre es el director del hospital general de Berlín, y mi madre es dentista.

-Así que de ahí vienen tus buenas notas en biología.

-Algo así –dijo avergonzado mientras sonreía -.Pero no vinimos a eso.

-A penas nos conocemos como para contarte mi vida.

-¡Ay! Cariño, no es necesario que te hagas esperar, amorcito –dijo con voz de mujer, yo, por mi parte exploté en risas con lo poco y nada que me podía mover.

-Jajajajajaa… para de mariconadas o vomitaré en tu cara, Matt.

-Ok, ok. Pero dime qué es lo que te tiene verde, amarillento y con cara de Halloween.

Aquí vamos. Matthew no se rendiría fácilmente por lo que tendría que jurar no abrir la boca ni mencionar nada delante de nadie jamás.

-Te lo juro por mi pequeña Canny que es lo más sagrado de este mundo que tengo –dijo solemnemente.

-¿”Canny”?

-Sip. Mi pequeña e ilegal cannabis que está sobre mi armario. Te juro que nadie la ha visto aún y no quiero ni pensar en cuando se convierta en toda una mujer adulta con hojas maduras y tallos firmes.

-¿Le tienes ganas a tu planta?

-¡Uff!  De convertirla en pequeños cigarrillos, si. Pero es un amor paterno que me imposibilita convertirla en droga.

-Ok, ya entendí Bob Marley.

-Bien, entonces cuéntame.

-Creo que soy familiar de la chillona que besé.

-¿Cuál de todas?

-Esa que odia a su madrastra… la tal Ria.

-¡Ah! Te refieres a Cassandra.

-¿Así se llama? Te juro que no figura ni en los nombres de los mejores alumnos –murmuré de repente impresionado y divertido al saber el nombre de mi versión femenina.

-Sus padres prefieren que ella esté en el anonimato debido a la fama de su súper padre.

-Algo leí en internet de él

-Ajá. Toda Alemania la conoce como una de las adolescentes más afortunadas del siglo XXI.

-Por eso es presumida, arrogante y pendeja, eh.

-¿Así que… serían parientes por “Kaulitz”?

-Es una simple teoría que dudo que sea realidad. Quizás es un apellido demasiado común en Alemania y aún no me doy cuenta, pero… hay un parecido físico entre nosotros.

-La verdad es que no es tan común, pero… ¡Guau! Jamás lo había notado. Creo que la próxima vez que la vea, me fijaré en eso… ¿pero si fueran parientes como tú crees, eso quiere decir que eres adoptado?

-No lo creo. Tengo demasiados rasgos de mamá además del mismo tipo de sangre. Debe ser una simple coincidencia.

No sé por qué dije lo último. Quizás fue para convencer a Matt de una supuesta seguridad e indiferencia ante mi nuevo y posible descubrimiento o porque debía convencerme a mí mismo de la locura que acababa de descubrir. ¿Y si éramos parientes bien, bien lejanos? Seguramente ni ella sabía de nuestro posible parentesco o del árbol genealógico de su familia paterna.

-¿Y si no son nada?

-Pues… no pasará nada.

-Ok. Aún así me aseguraré de verla directamente para garantizar el parecido entre ustedes.

-Gracias, Matt.

-De nada, viejo. Aún así entiendo tu reacción vomitiva y creo que yo estaría peor que tu si me enterara de que tengo una versión femenina en el instituto.

-Sería una hippie con ropa artesanal y plumas en el pelo, créeme –dije ya más calmado respecto a mi descubrimiento.

-Hum… quizás mantendría una relación incestuosa con ella para ver qué tan genial soy –comentó poniéndose los lentes de sol mientras se exponía a este para recostarse en el cemento como una lagartija.

-Eso es ilegal.

-Canny también lo es, Alexander. Y lo prohibido, es más excitante que lo regalado.

-Lo tendré en cuenta.

Tras escuchar el timbre del cambio de hora, cada uno dimos el tema por concluido con la promesa de mantener la boca cerrada ante mi posible teoría. A mí, personalmente no me importaba ni me parecía tentador pertenecer a su mundo de fama, dinero, y gustos extravagantes… no me gusta la idea de que otros prácticamente encuentren fascinante la idea de cagar en inodoros de oro o plata como si fueran de la realeza.

De repente la vi. Claro, cómo ignorar su cara de odio cuando me divisó tras los casilleros. ¿Y si me acercaba? No Kaulitz, eso sería caer realmente bajo pero… ¡Argh! Debía averiguar si teníamos un parentesco o algo por el estilo. ¿Y si lo hacía mañana? Humm… no dejes para mañana lo que puedes hacer hoy, Alexander. Da igual, mañana lo haré y esta noche planearé cómo hacerlo. Me dirigí a paso tortuga al edificio en donde impartían las clases de música ya que eso era lo que me tocaba en la próxima hora. Extrañamente, las náuseas desaparecieron a medida que respiraba profundamente la brisa, pero fueron reemplazadas por una especie de cansancio mental.

Luego, mi mente empezó a divagar en la nueva información que obtuve, ¿qué clase de padres le pondrían a su hija un nombre de bruja? Era como llamarse Brígida o Gertrudis. Bueno, a juzgar por su padre guitarrista, seguramente vio en un video ochentero ese nombre y dijo “oh! Mi hija debe llamarse así a como dé lugar”. A penas entré, saludé a los que ya estaban afinando guitarras y practicando su pasatiempo musical con baterías, pianos, trompetas, amplificadores, etc.

-Me pasé todo el fin de semana sacando “Wo sind eure hände” y “summer boy” de Lady Gaga –Mencionó mi compañero de acordes al que le decían Al ya que su nombre era impronunciable.

-¿Lady Gaga canta en alemán? –dije afinando la guitarra que tenía en mis manos. Humm… una española de excelente calidad pero malas cuerdas que ya veía que me sacaban un ojo.

-¿¡Qué!? Jajajajajajajajaaa… es que, ajajjajajajajaaa… ¿es enserio, bro?

-¿Me perdí de algún chiste o qué? Lo siento pero no te entiendo –dije controlando mi molestia. Creo que a nadie le gusta que se rían de ti sin tu permiso.

-Ok, ok –dijo parando de reír agarrándose el estómago y limpiando sus lágrimas de risa -. Es que me ha causado gracia que dijeras eso.

-Sigo sin entender.

-Lady Gaga en su puta vida ha cantado en alemán, Alexander.

-¿Y de quién es esa canción?

-De Tokio Hotel, bro. Es una banda nacional y la única que ha durado más de diez años viva en Alemania.

-¿Tokio Hotel? ¿Qué clase de nombre es ese para una banda?

-El cantante siempre dijo que era porque querían conocer Tokio, y ya lo lograron, y porque pasaban de hotel en hotel.

-Bien creativos salieron, eh. Claro, sin insultar tus gustos Al –Mira que ponerle a una banda así. Entonces, si me gusta tocar la guitarra y me gustan las fresas, mi banda se podría llamar… ¿Guitarra Fresa? Guau… era de gay.

-Si lo piensas racionalmente, el nombre no tiene mucho sentido pero… creo que ninguna banda de rock tiene un nombre con sentido. Y lo bueno es que no te ha escuchado Cassie o te destriparía acá mismo.

-¿Cassie?

-¿Aún no la conoces? –Me miró como si fuera un bicho raro y luego intercambió nuestras guitarras para terminar de afinar la que yo tenía -. Se podría decir que es la única con la que no te puedes meter en el instituto ya que su padre respira y caga dinero.

-¿Te refieres a Cassandra Kaulitz?

-Ella misma. De hecho, en un rato más llegará a practicar el piano mientras los profesores la felicitan forzosamente.

-¿Tan… dominante? –Y yo que la besé sin permiso y la dejé con la palabra en la boca. Guau. ¿Cómo le pueden tener miedo a una niña de papi?

-No es tan así. Su padre es quien se asegura de que la mantengan bien vigilada y la traten bien. Por eso hace lo que quiere, sin embargo, sus notas son intachables.

-¿Su padre soborna a los profes?

-No lo creo. El año pasado su padre la reprendió delante de medio mundo por no estudiar para una prueba. En verdad le exige.

-Suenas como un admirador de ella.

-Ella tiene suerte. Las cosas se le han dado en bandeja y realmente no valora nada, por lo que no me puedo considerar uno de sus millones de seguidores.

-Dime de la banda –dije sacándole información al pobre chico de pelo largo y rubio como el baterista de los Foo Fighters.

-No hay mucho que decir, ¿sabes? Se hicieron famosos acá, luego en Europa y finalmente en el mundo entero. Ganaron premios, muchos. Todos se casaron menos el vocalista, y creo que de vez en cuando se reúnen para pequeñas giras sin descuidar a sus familias. De hecho el guitarrista de la banda es el padre de Cass…

-Espera, espera. ¿El vocalista era un gay de pelos parados?

-Jajajajajaaa… eso en su adolescencia. Después se lo cortó y de ahí lo mantiene así.

-¿Pero es gay? Es que te juro que lo vi en un video de Youtube y aparecía maquillado como nena y con ropas ajustadas.

-Bill siempre lo ha negado, y de hecho ha salido con una que otra modelo pero no dura demasiado.

-¿Por qué?

-¡Yo que sé! Ni que fuera ese tipo de gente.

-Ok, ok. Mejor conectemos los amplificadores para que la profe vea que estamos haciendo algo.

Sí, misteriosamente pensé que habría más profesores del sexo masculino que del femenino, sin embargo se dio al revés. Algo andaba mal en esa familia. De la banda me encargaría luego, sin embargo, algo andaba mal entre los Kaulitz. ¿Por qué el cantante no duraba demasiado con sus parejas y nunca llegó a casarse? Además, Cassandra me confesó que sus padres están divorciados. Mamá dijo que conocía a un tal Tom que fue su amigo hace mucho tiempo, ¿Y si es el padre de ella?  Pero existen miles de Thomas en el mundo, no sólo puede ser él. ¿Y qué hay con el apellido? Los Kaulitz no son muy comunes en Europa ni mucho menos en Alemania.

¡Argh! Tantas preguntas hacían que mis neuronas se estresaran. Tomé la guitara de cuerdas tiesas e imposibles de afinar y tras asegurarme de que estuvieran firmemente puestas en cada extremo, empecé a ronronear una canción demasiado antigua. Su nombre era “Starman” de David Bowie. Esa canción me relajaba por mucho que fuera del siglo pasado y el tipo estuviera en sus últimas. Pero no vi venir la cuerda más aguda azotar mi brazo al llegar al coro, de hecho no sentí dolor hasta unos segundo después cuando vi la cuerda enrollada con forma de espiral en el otro extremo.

-¡Argh! –grité al ver en mi brazo una línea que mucho pensarían que es de suicida por su longitud y profundidad.

Claro, no sólo eso fue lo que obtuve sino que también la atención de todos los presentes. Miré mi brazo que ya empezaba a ponerse rojo y derramar gotitas al piso, presioné la herida con mi otra mano y me dirigí a la enfermería con toda la calma. Claro, había presenciado heridas de bala y de cuchillas mucho más profundas provenientes de mi progenitora, por lo que podía incluso controlar el dolor mental que me provocaba la herida.

-¡Señorita Kaulitz! Vuelva inmediatamente… ¡Cassandra!

Miré para atrás y ahí estaba ella.


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De ahora en adelante, me demoraré un poco en subir porque hoy se acabaron mis vacaciones de invierno, así que seguramente subiré el próximo capítulo el viernes o el sábado.



4 comentarios:

  1. Dios mío :O
    Ya se empiezan a revelar cosas poco a poco...
    Cada vez me quedó con más ganas de leer...
    Esperare el próximo
    Cuídate y un abrazo :D

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  2. no seas tan cruell!! jaja
    esta buenisima como todas las temporadas
    buena suerte en tu regreso!
    lástima que tengan que acabar las vacaciones

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  3. dios esto cada vez se pone mejor y te entiendo sube pronto un beso

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  4. Me encanto!!! Espero pa la prox!!!

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