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lunes, 19 de agosto de 2013

Capitulo 10 (Tercera Temporada)

-Deberías volver –le dije siguiendo mi camino. Nunca me gustó que tuvieran pena de mí, ni nunca me gustará.

-No. Debo asegurarme de que llegues vivo.

-¿Por qué? No soy una princesa en apuros ni un muñeco de cristal. ¿No es que a las chicas les repele la sangre?

- Pues a mí no. No es la primera vez que veo sangre ni heridas de tal magnitud.

- Y yo que pensaba que eras toda una Lady.

- Pues pensaste mal.

No me sentía incómodo hablando con ella, de hecho, era como hablar con un amigo de toda la vida. Observé sus pintas fijándome en que usaba unos jeans gastados y ajustados, converse verdes y una sudadera blanca que traslucía un poco su ropa interior. No, no era una dama. De hecho, hasta sus cabellos rubios los llevaba recogidos en una cola desordenada. No era mi tipo de chica, pero debía admitir que era demasiado atractiva.

 Cruzamos el patio y dimos con la enfermería. Claro, a la enfermera le dio un susto verme con todo el brazo cubierto de sangre y unas gotas cayendo por el piso. Su rostro era un chiste, y seguramente el mío indicaba una indiferencia propia de locos y suicidas. Me recostó en la camilla y empezó a preparar las cosas para cerrar la herida.

-Bien, esto te va a doler, cariño. Si fuera una situación más informal, te daría un buen vodka para soportar el dolor.

-Simplemente hágalo –gruñí ante su lentitud.

Empezó a coser (si, a coser) la herida con una aguja esterilizada y un hilo quirúrgico. Dolía como la puta mierda pero no duró mucho cuando empecé a rememorar situaciones familiares. Mamá sabía sobrellevar el dolor y ni se quejaba cuando cosía su piel o derramaba alcohol sobre sus heridas, realmente ella sabía manipular tan bien su mente que la cegaba totalmente del dolor.

-¿Estás bien? –preguntó mi versión femenina haciendo una mueca graciosa.

-Perfectamente.

-Entonces creo que no eres una nena como pensaba al principio.

-¿Qué principio? –dije observando nuevamente la herida ya sellada.

Limpió la sangre de mi brazo con alcohol y vendó mi brazo dando por finalizado el espectáculo gore. Mencionó los  repetitivos cuidados que tenía que realizar los próximos días y me dio una licencia para las clases de gimnasia que duraría unas dos o tres semanas. Abandoné la enfermería con Cassandra tras mis talones y me dirigí a la biblioteca en busca de silencio y tranquilidad. Espera, ¿no era que quería hablar con ella? No. No ahora ni en estas condiciones en donde necesitaba dormir y calmar mis pensamientos.

-¿No es que me odiabas? –mencioné rememorando la última vez que nos vimos.

-Le simpatizaste a mi padre.

-¿Y qué te hace pensar que soy en candidato ideal para tu nuevo noviazgo?

-No pensaba en eso, sino en lo mucho que me sorprendió la actitud de papá.

-¿Por qué?

-El no… suele ser así con las personas.

-¿Es huraño?

-Sí. Bueno, con las personas que me rodean es así.

-Es sobreprotector como cualquier padre.

- Mi madre no es así, de hecho cree que es porque mi infancia no estuvo rodeada de socialización.

-¿Y por qué me dices esto? –me detuve frente a las grandes puertas que indicaban que la biblioteca era una zona de silencio y estudio.

-Yo… no sé.

Guau. Nótese la ironía de mi expresión mental. ¿Acaso se estaba enamorando de mí? Hm… esperaba que no porque la verdad es que no me gusta el incesto.

-Que le simpatice a tu padre no quiere decir que sea agradable contigo –sugerí como última instancia momentánea para mantener distancias con ella.

-Lo sé. Además, sólo conociste a mi padre, no a mi tío.

Tío. Oh… olvidaba ese pequeño detalle. Sabía que se llamaba Bill y era el gemelo menor y extravagante con aires afeminados, pero de relaciones famosas e inestables.

-¿Él es el malo de la familia?

-¿No ves televisión? Siempre lo muestran en los especiales musicales como la legendaria banda alemana de rock. Pensé que lo conocías.

-No sé si te mencioné o te enteraste por otros que yo vivía en Seattle.

-Lo sé. Tienes seguidoras por todos los cursos y salones.

¡Fóllalas!… No. Ni si quiera he rayado las paredes y roto los vidrios como para follar a alguien. Primero necesito ir a la dirección unas seis veces y me sentiré listo… quizás.

-No me interesa –afirmé a ella y a mi interior.

-Bueno, el tema es que él es el más antipático con los demás.

-Tendrá sus motivos –y seguramente no es mi padre ya que no creo ser así de antisocial.

-Mi padre dice que sus motivos son bastante delicados y que prometió no mencionar nada sobre sus asuntos desde hace unos dieciocho o diecinueve años.

Dieciocho. Diecinueve. Humm… demasiado sospechoso.

-Apropósito –dijo abriendo la puerta de la biblioteca cambiando su cara por una sonrisa demasiado, DEMASIADO igual a la mía. Dios, esta situación da escalofríos. –No nos hemos presentado. Soy Cassandra Kaulitz.

¿Le digo o no? Pf! Tarde o temprano se enterará por otros medios, como mis “admiradoras”. Já, ahora me siento realmente observado. Me adentré junto a ella a uno de los espacios más amplios del instituto en donde sólo faltaba que el piso estuviera cubierto de libros. Para nuestra suerte, la bibliotecaria parecía haberse quedado dormida ya que emitía un suave sonido y no se movió a ver quién entraba. Pobre señora, debe pasar horas acá sin hacer nada.

-Vamos a la sección de arte y entretención. Pasa vacía –susurró metiéndose por uno de los pasillos más estrechos y menos iluminados.

-¿Sueles venir?

-Cuando no deseo asistir a inglés o historia. El idioma me lo sé debido al trabajo de mis padres y la historia… dime, ¿a quién le interesan los errores del pasado? –sonrió restándole importancia y guiñando un ojo.

-Deberías tomarle más importancia. Los errores del pasado definen nuestro presente y futuro. Es la estrategia básica para alcanzar el éxito –murmuré algo sentido ante su falta de valorización a algo tan preciado como la historia.

Paró haciéndome chocar con su espalda. Retrocedí algo consternado y ella se giró con los ojos abiertos de par en par y con una sonrisa algo sorprendida en el rostro. Parpadeó agitando sus largas pestañas y suspiró.

-Qué.

-Mi tío suele decir algo similar a lo que tú piensas sobre la historia. No la adora, pero la respeta.

Guau. Dan ganas de conocer al famoso tío para ver qué tan descabellado es. Entre la información de internet, Al y Cassandra, creo que ya tenía demasiado. Y la verdad es que no quería volver a meterme a la red a averiguar sobre los Kaulitz porque terminaría muerto con mi propio vómito.

-Normal. Todos los alemanes la respetan debido al siglo pasado. Es como respetar a los muertos que lucharon por tu futuro.

-Debo ser la excepción a esa regla –murmuró.

-¿Toda tu familia es alemana?

-Bueno, por parte de mi padre todos lo son menos la bruja de Ria, quien es su novia antipática actual. Y mi madre.

-¿Tu madre?

-Sí, pero cambió su nacionalidad tras mi nacimiento.

-Ah… mi madre es de (tu país).

-¿Enserio?

-Ajá.

-Dicen que es hermoso, me gustaría conocerlo alguna vez antes de morir.

-Dile a tu padre que te lleve.

Ignoró mi comentario, y tomó un cómic de Batman entre sus manos, hojeándolo desinteresadamente, y leyendo una que otra parte en donde The Joker aparecía y decía sus metáforas y cantaba sus locuras. Nunca me gustaron los súper héroes, encontraba que luchaban en vano contra el mal, porque éste no se acabaría hasta que ya no existiera el bien; como el ying y el yang, la luz y la oscuridad, el blanco y el negro.

-¿Sabías que Batman está igual de loco el que mismo Joker? –dijo agitando la revista entre sus manos como un abanico que le tiraba aire en el rostro agitando su melena lisa.

-¿Por qué?

-Ambos codician el poder, son megalómanos. Tienen traumas  que lo han enfrentado de diferentes formas. Batman mata a sus oponentes buscando una justicia inexistente por la muerte de sus padres, y The Joker simplemente se ríe de todo y se burla de sus enemigos haciéndolos sufrir más que lo que él sufrió con la muerte de su esposa y su desempleo. Deberías leer “The Killing Joke”, ahí lo explica todo.

-No me gustan las historietas y súper héroes.

-Eres el primer chico al que no le gustan. Bueno, a excepción de los gay?... espera, ¿eres gay?

- Lo suficiente como para besarte sólo por joderte la vida –le señalé sonriendo y guiándole un ojo. Esta chica realmente era rara. ¿No es que los súper héroes son para chicos y el maquillaje para chicas? -. ¿Y tú eres lesbiana?

-He besado chicas, pero no lo soy. O sino no habría hablado contigo cuando nos conocimos.

-Aún no me conoces, Cassandra.

-¿Es necesario?

-Bueno, si quieres quedar con escalofríos, náuseas, vómitos y desmayos… te lo diré. Aunque tarde o temprano te enterarás.

-¡Oh por Dios! Eres la reencarnación de Edward Cullen –dijo como una fingida fanática de la serie vampírica. Dios… ¿quién estaba más chiflado, ella o yo?

-Los chupa sangre no son lo mío. Además, ¿existen?

-Nadie que actualmente viva ha visto uno que no salga en las películas… En ese caso, ¿eres el hijo de un presidente? Tu madre estuvo por acá hace unos días y realmente parecía sacada de la revista VOGUE a juzgar por su elegancia.

-Gracias, se lo haré saber cuando la vea en casa. Y no, no tengo padre y si lo tengo no es un presidente.

-Vale, intentemos con otro ámbito. ¿Terrorista?

-Aún no llego a eso.

-¡Guau! Con que un chico malo, eh. ¿Hermafrodita?

-¿Lo quieres ver?

-No gracias. ¿Tenista?

-¿Qué?

-Lo digo por tu físico. Eres tan alto como mi tío y mi padre… así que debes ser tenista.

-Tu padre es un guitarrista.

-Buen punto… me rindo.

-¿Así de fácil?

-No soy adivina, genio.

-No soy genio, bruja.

-No soy bruja, loco.

-Soy loco, loca.

-Una loca linda, loco.

Dios. Esta conversación no llegaría a nada con estos juegos de frases. Sentí mi celular vibrar por un mensaje entrante, que parecía salvarme de dar tantas explicaciones. Lo saqué de mi bolsillo mientras Cassandra devolvía la revista a su lugar y sacaba otra en donde aparecía el Hombre Araña volando por los edificios. Era de mi Bianca.
“Uranio en Tierra y la casa es un loquero.
Trae el Litio y serás feliz”


Demasiado obvio para ser una frase complicada. Dentro de mí, enanos bailaban y saltaban al compás de una melodía alegre, y el marcador del juego se elevaba a un nuevo récord. El tío Gaspard vendría junto a la tia Lily desde Rusia. Por suerte tocaron el timbre del descanso y me paré del piso para ir donde Bianca y enterarme de los planes para ésta noche por primera fuente.

-¡Hey! Aún ni me dices tu nombre.

Bien, ella sería la responsable de sus propios vómitos y desmayos. A partir de ahora, mi mente trabajaba en hacer bailar a los enanos y ganar la partida en el Xbox. Sonreí en su dirección levantando una ceja y preparado para echar un vistazo a su reacción, ella pareció prevenir algo, o saber que no quería saberlo realmente, sin embargo las palabras fluyeron solas por mi boca y mi mente aún estaba demasiado feliz y distraída con la llegada de mis tíos.

-¿Mi nombre?... Oh, qué mal educado, ya lo había olvidado por completo. Mi nombre es Alexander Kaulitz (tu apellido). Un gusto conocerte Cassandra.

El color se borró de sus mejillas, su boca se abrió, y sus pupilas se contrajeron ante la sorpresa. Le guiñé un ojo, y desaparecí por los pasillos pensando en que tenía demasiadas preguntas para mi tío Gaspard además de partidas en mi Wii.


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Hallo Gurls! Me retrasé por cuestiones de tiempo ya que la U parece consumir mi vida D:  ... disfruten el capitulo!! :)



domingo, 11 de agosto de 2013

Capitulo 9 (Tercera Temporada)

-Oye, deberías decirle a la profesora que te de un pase para enfermería –dijo por décima vez codeando mi brazo y haciendo que escribiera mal.

-¡Dios Matt! –dije en voz alta sin importar el silencio que nos rodeaba-. Te digo que estoy bien. Simplemente no…

-Any problem, Alexander? –Claro, hablando de cotillas.

-Yes, miss. He feels like fuckin’ shit –dijo Matt a mi lado. Lo fulminé con la mirada una vez más por meter la nariz donde no le incumbe.

- Vivianni, vaya a dirección.

-But, miss…

-AHORA.

Matt se levantó de su asiento mirándome fijamente y pronunciando unas palabras que no sabía si querer o no obedecer. “Anda a la terraza”. Salió con su bolso y lanzándole un beso a nuestra profesora de inglés, quién se puso roja entre las risas de los demás y prosiguió mirándome fijamente.

-Do you feel sick, Mr. Kaulitz? –dijo con su perfecto inglés británico.

-I am, miss. Sorry but I’ve got to go out and… vomitar –vale, ni recordaba cómo se decía esa palabra por lo que opté al método “spanglish”.

-Oh… ok. Maybe is something in the air. You can go, Alexander.

-Thanks, miss.

Antes de seguir a Matt preferí dirigirme directamente al baño de hombres. Realmente tenía unas náuseas y no he parado de vomitar desde que me enteré del nombre del padre de la mocosa. Boté lo poco y nada de mi desayuno en un abrir y cerrar de ojos pero las arcadas seguían sin parar hasta que se me acabaron las bilis. Esto apestada, enserio. Me sentía un blando sin remedio y lo único que quería era volver el tiempo y no haber buscado eso.

Lavé mi rostro demasiado demacrado y pálido para un día caluroso. ¡Si hasta el tiempo estaba como las pelotas!... estaba ojeroso y mi piel de un blanco enfermizo. Opté por enjuagar mi boca de su asqueroso sabor y comer una mentita para terminar con el mal aliento. Tras asegurarme de que los pasillos estuviesen desocupados, subí calmadamente las escaleras ya que si me apresuraba, las arcadas volverían. ¿Y si llamaba al tío Erik? Humm… nah, le diría a mamá.

-Pensé que seguías en estado vegetal en la clase –murmuró Matt cuando me senté a su lado. Hum, al menos llegaba viento y estábamos a la sombra rodeados de los experimentos de ciencias y plantas.

-He vomitado todo lo que como sin parar, Matt.

-¿Algún medicamento que necesites?

-No eres doctor.

-Mi padre es el director del hospital general de Berlín, y mi madre es dentista.

-Así que de ahí vienen tus buenas notas en biología.

-Algo así –dijo avergonzado mientras sonreía -.Pero no vinimos a eso.

-A penas nos conocemos como para contarte mi vida.

-¡Ay! Cariño, no es necesario que te hagas esperar, amorcito –dijo con voz de mujer, yo, por mi parte exploté en risas con lo poco y nada que me podía mover.

-Jajajajajaa… para de mariconadas o vomitaré en tu cara, Matt.

-Ok, ok. Pero dime qué es lo que te tiene verde, amarillento y con cara de Halloween.

Aquí vamos. Matthew no se rendiría fácilmente por lo que tendría que jurar no abrir la boca ni mencionar nada delante de nadie jamás.

-Te lo juro por mi pequeña Canny que es lo más sagrado de este mundo que tengo –dijo solemnemente.

-¿”Canny”?

-Sip. Mi pequeña e ilegal cannabis que está sobre mi armario. Te juro que nadie la ha visto aún y no quiero ni pensar en cuando se convierta en toda una mujer adulta con hojas maduras y tallos firmes.

-¿Le tienes ganas a tu planta?

-¡Uff!  De convertirla en pequeños cigarrillos, si. Pero es un amor paterno que me imposibilita convertirla en droga.

-Ok, ya entendí Bob Marley.

-Bien, entonces cuéntame.

-Creo que soy familiar de la chillona que besé.

-¿Cuál de todas?

-Esa que odia a su madrastra… la tal Ria.

-¡Ah! Te refieres a Cassandra.

-¿Así se llama? Te juro que no figura ni en los nombres de los mejores alumnos –murmuré de repente impresionado y divertido al saber el nombre de mi versión femenina.

-Sus padres prefieren que ella esté en el anonimato debido a la fama de su súper padre.

-Algo leí en internet de él

-Ajá. Toda Alemania la conoce como una de las adolescentes más afortunadas del siglo XXI.

-Por eso es presumida, arrogante y pendeja, eh.

-¿Así que… serían parientes por “Kaulitz”?

-Es una simple teoría que dudo que sea realidad. Quizás es un apellido demasiado común en Alemania y aún no me doy cuenta, pero… hay un parecido físico entre nosotros.

-La verdad es que no es tan común, pero… ¡Guau! Jamás lo había notado. Creo que la próxima vez que la vea, me fijaré en eso… ¿pero si fueran parientes como tú crees, eso quiere decir que eres adoptado?

-No lo creo. Tengo demasiados rasgos de mamá además del mismo tipo de sangre. Debe ser una simple coincidencia.

No sé por qué dije lo último. Quizás fue para convencer a Matt de una supuesta seguridad e indiferencia ante mi nuevo y posible descubrimiento o porque debía convencerme a mí mismo de la locura que acababa de descubrir. ¿Y si éramos parientes bien, bien lejanos? Seguramente ni ella sabía de nuestro posible parentesco o del árbol genealógico de su familia paterna.

-¿Y si no son nada?

-Pues… no pasará nada.

-Ok. Aún así me aseguraré de verla directamente para garantizar el parecido entre ustedes.

-Gracias, Matt.

-De nada, viejo. Aún así entiendo tu reacción vomitiva y creo que yo estaría peor que tu si me enterara de que tengo una versión femenina en el instituto.

-Sería una hippie con ropa artesanal y plumas en el pelo, créeme –dije ya más calmado respecto a mi descubrimiento.

-Hum… quizás mantendría una relación incestuosa con ella para ver qué tan genial soy –comentó poniéndose los lentes de sol mientras se exponía a este para recostarse en el cemento como una lagartija.

-Eso es ilegal.

-Canny también lo es, Alexander. Y lo prohibido, es más excitante que lo regalado.

-Lo tendré en cuenta.

Tras escuchar el timbre del cambio de hora, cada uno dimos el tema por concluido con la promesa de mantener la boca cerrada ante mi posible teoría. A mí, personalmente no me importaba ni me parecía tentador pertenecer a su mundo de fama, dinero, y gustos extravagantes… no me gusta la idea de que otros prácticamente encuentren fascinante la idea de cagar en inodoros de oro o plata como si fueran de la realeza.

De repente la vi. Claro, cómo ignorar su cara de odio cuando me divisó tras los casilleros. ¿Y si me acercaba? No Kaulitz, eso sería caer realmente bajo pero… ¡Argh! Debía averiguar si teníamos un parentesco o algo por el estilo. ¿Y si lo hacía mañana? Humm… no dejes para mañana lo que puedes hacer hoy, Alexander. Da igual, mañana lo haré y esta noche planearé cómo hacerlo. Me dirigí a paso tortuga al edificio en donde impartían las clases de música ya que eso era lo que me tocaba en la próxima hora. Extrañamente, las náuseas desaparecieron a medida que respiraba profundamente la brisa, pero fueron reemplazadas por una especie de cansancio mental.

Luego, mi mente empezó a divagar en la nueva información que obtuve, ¿qué clase de padres le pondrían a su hija un nombre de bruja? Era como llamarse Brígida o Gertrudis. Bueno, a juzgar por su padre guitarrista, seguramente vio en un video ochentero ese nombre y dijo “oh! Mi hija debe llamarse así a como dé lugar”. A penas entré, saludé a los que ya estaban afinando guitarras y practicando su pasatiempo musical con baterías, pianos, trompetas, amplificadores, etc.

-Me pasé todo el fin de semana sacando “Wo sind eure hände” y “summer boy” de Lady Gaga –Mencionó mi compañero de acordes al que le decían Al ya que su nombre era impronunciable.

-¿Lady Gaga canta en alemán? –dije afinando la guitarra que tenía en mis manos. Humm… una española de excelente calidad pero malas cuerdas que ya veía que me sacaban un ojo.

-¿¡Qué!? Jajajajajajajajaaa… es que, ajajjajajajajaaa… ¿es enserio, bro?

-¿Me perdí de algún chiste o qué? Lo siento pero no te entiendo –dije controlando mi molestia. Creo que a nadie le gusta que se rían de ti sin tu permiso.

-Ok, ok –dijo parando de reír agarrándose el estómago y limpiando sus lágrimas de risa -. Es que me ha causado gracia que dijeras eso.

-Sigo sin entender.

-Lady Gaga en su puta vida ha cantado en alemán, Alexander.

-¿Y de quién es esa canción?

-De Tokio Hotel, bro. Es una banda nacional y la única que ha durado más de diez años viva en Alemania.

-¿Tokio Hotel? ¿Qué clase de nombre es ese para una banda?

-El cantante siempre dijo que era porque querían conocer Tokio, y ya lo lograron, y porque pasaban de hotel en hotel.

-Bien creativos salieron, eh. Claro, sin insultar tus gustos Al –Mira que ponerle a una banda así. Entonces, si me gusta tocar la guitarra y me gustan las fresas, mi banda se podría llamar… ¿Guitarra Fresa? Guau… era de gay.

-Si lo piensas racionalmente, el nombre no tiene mucho sentido pero… creo que ninguna banda de rock tiene un nombre con sentido. Y lo bueno es que no te ha escuchado Cassie o te destriparía acá mismo.

-¿Cassie?

-¿Aún no la conoces? –Me miró como si fuera un bicho raro y luego intercambió nuestras guitarras para terminar de afinar la que yo tenía -. Se podría decir que es la única con la que no te puedes meter en el instituto ya que su padre respira y caga dinero.

-¿Te refieres a Cassandra Kaulitz?

-Ella misma. De hecho, en un rato más llegará a practicar el piano mientras los profesores la felicitan forzosamente.

-¿Tan… dominante? –Y yo que la besé sin permiso y la dejé con la palabra en la boca. Guau. ¿Cómo le pueden tener miedo a una niña de papi?

-No es tan así. Su padre es quien se asegura de que la mantengan bien vigilada y la traten bien. Por eso hace lo que quiere, sin embargo, sus notas son intachables.

-¿Su padre soborna a los profes?

-No lo creo. El año pasado su padre la reprendió delante de medio mundo por no estudiar para una prueba. En verdad le exige.

-Suenas como un admirador de ella.

-Ella tiene suerte. Las cosas se le han dado en bandeja y realmente no valora nada, por lo que no me puedo considerar uno de sus millones de seguidores.

-Dime de la banda –dije sacándole información al pobre chico de pelo largo y rubio como el baterista de los Foo Fighters.

-No hay mucho que decir, ¿sabes? Se hicieron famosos acá, luego en Europa y finalmente en el mundo entero. Ganaron premios, muchos. Todos se casaron menos el vocalista, y creo que de vez en cuando se reúnen para pequeñas giras sin descuidar a sus familias. De hecho el guitarrista de la banda es el padre de Cass…

-Espera, espera. ¿El vocalista era un gay de pelos parados?

-Jajajajajaaa… eso en su adolescencia. Después se lo cortó y de ahí lo mantiene así.

-¿Pero es gay? Es que te juro que lo vi en un video de Youtube y aparecía maquillado como nena y con ropas ajustadas.

-Bill siempre lo ha negado, y de hecho ha salido con una que otra modelo pero no dura demasiado.

-¿Por qué?

-¡Yo que sé! Ni que fuera ese tipo de gente.

-Ok, ok. Mejor conectemos los amplificadores para que la profe vea que estamos haciendo algo.

Sí, misteriosamente pensé que habría más profesores del sexo masculino que del femenino, sin embargo se dio al revés. Algo andaba mal en esa familia. De la banda me encargaría luego, sin embargo, algo andaba mal entre los Kaulitz. ¿Por qué el cantante no duraba demasiado con sus parejas y nunca llegó a casarse? Además, Cassandra me confesó que sus padres están divorciados. Mamá dijo que conocía a un tal Tom que fue su amigo hace mucho tiempo, ¿Y si es el padre de ella?  Pero existen miles de Thomas en el mundo, no sólo puede ser él. ¿Y qué hay con el apellido? Los Kaulitz no son muy comunes en Europa ni mucho menos en Alemania.

¡Argh! Tantas preguntas hacían que mis neuronas se estresaran. Tomé la guitara de cuerdas tiesas e imposibles de afinar y tras asegurarme de que estuvieran firmemente puestas en cada extremo, empecé a ronronear una canción demasiado antigua. Su nombre era “Starman” de David Bowie. Esa canción me relajaba por mucho que fuera del siglo pasado y el tipo estuviera en sus últimas. Pero no vi venir la cuerda más aguda azotar mi brazo al llegar al coro, de hecho no sentí dolor hasta unos segundo después cuando vi la cuerda enrollada con forma de espiral en el otro extremo.

-¡Argh! –grité al ver en mi brazo una línea que mucho pensarían que es de suicida por su longitud y profundidad.

Claro, no sólo eso fue lo que obtuve sino que también la atención de todos los presentes. Miré mi brazo que ya empezaba a ponerse rojo y derramar gotitas al piso, presioné la herida con mi otra mano y me dirigí a la enfermería con toda la calma. Claro, había presenciado heridas de bala y de cuchillas mucho más profundas provenientes de mi progenitora, por lo que podía incluso controlar el dolor mental que me provocaba la herida.

-¡Señorita Kaulitz! Vuelva inmediatamente… ¡Cassandra!

Miré para atrás y ahí estaba ella.


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De ahora en adelante, me demoraré un poco en subir porque hoy se acabaron mis vacaciones de invierno, así que seguramente subiré el próximo capítulo el viernes o el sábado.



sábado, 3 de agosto de 2013

Capitulo 8 (Tercera Temporada)

-No conté con que se atrevería a dispararme con sus nervios a flor de piel.

-Debiste usar el chaleco antibalas.

-Se lo dejé a Christian, él parecía estar más asustado que nadie.

-¿Christian? –detuve la aguja esterilizada y ella gimió. Tomó otro sobre de whisky antes de mirar mi cara. Sí, esta era algunas de las formas para adormecer sus sentidos.

-Un nuevo espía.

-Ah. ¿Qué tan nuevo?

-Ésta fue su cuarta misión. Y segunda con armas, disparos y fuego.

-Todo un novato, eh –proseguí asegurando con un nudo la firmeza el último de sus seis puntos para luego cortar el hilo sobrante-. Espero que sobreviva.

-En cualquier momento se puede salir si él lo desea, y Christian lo sabe mejor que nadie.

-¿Mejor que nadie? No entiendo tu punto –Apliqué alcohol en su pierna.

-Este chico… ha tenido una vida demasiado dura. Y aún así, sufriendo con el terrible entrenamiento que dan los mentores, sigue ahí.

-¿Qué tan dura? ¿Algo así como Oliver Twist?

-No tan así. Pero… él llegó a la mafia por voluntad propia hace dos años atrás.

-Ya veo –murmuré desinfectando nuevamente la zona de la herida y sus alrededores. Por suerte la bala pasó rosando por el costado de su muslo izquierdo y no se introdujo en su pierna -. Entonces lo consideras como un hijo.

-No –Me miró fijamente mientras esparcía el algodón con alcohol en su pierna, ella, apestaba a licor a pesar de no estar lo suficientemente ebria -. Lo veo como una misión que debo cumplir.

-¿Por qué? No es un objetivo.

-Para mí lo es porque me habría gustado sentirme así de protegida cuando ingresé y estuve en mis primeras misiones. Sin embargo, aprendí a defenderme sola, a jugar con los riesgos y a balancearme entre la vida y la muerte casi siempre.

-¿Nunca has estado a punto de morir? –Tomé las vendas presionándolas en la herida para que detuvieran una futura hemorragia. Mamá dejó la botella a medio tomar sobre la mesa de noche y apoyó la cabeza en la almohada.

-Las únicas veces en las que he estado a un paso de morir, Erik estuvo ahí para apoyarme.

-¿Incluso luego de su partida?

-No. Mi última misión antes de saber que estaba embarazada, fue la última en la que él participó –sonrió casi cayendo en el sueño, debía estar demasiado cansada -. Después, supe de tu embarazo y trabajé en el control de las emociones debido al poco esfuerzo físico que podía realizar.

-Como la psicóloga que eres –puntualicé.

- Exacto, cariño.

-Duérmete, mañana volvemos y por lo que veo tendré que manejar yo –murmuré cubriéndola con las sábanas de la cama y apagando la luz de la mesa de noche. Cerré las cortinas, y cuando estaba a punto de dar por terminada mi función en su cuarto tomando el whisky y las cosas para sanarla, tomó mi brazo-. ¿Qué?

-Humm… a veces se me olvida que ya no eres el pequeño de ojos grandes y mejillas sonrosadas. Realmente has madurado demasiado para tu edad, Alexander… y no sé si eso es bueno o malo. A este paso terminarás siendo como Gandhi o Siddhartha.

-Mejor duérmete, ma –deposité un beso en su frente y salí de su cuarto.

 Aún seguía resentido por su confesión tras llegar al hotel. Pero trataba de no tocar ese tema de conversación para mantener nuestra relación de la forma más normal posible. Y durante mis horas de encierro en el hotel, nadaba en la piscina, veía televisión y estudiaba para los próximos exámenes. Realmente nunca tengo demasiado quehacer cuando mamá me arrastra tras ella con sus misiones. Y estaba el hecho de que mi tía Lily y el tío Erik llamaban cada día en caso de que mamá estuviera mal o necesitara de un trasplante urgente de cerebro para la misión, yo me entretenía diciéndoles cuán eufórica se pone antes de éstas y cómo terminaba después.

En la televisión, no pasaban nada más que documentales y películas que ya había visto, cero porno, cero deportes, cero conciertos. Como única salida, encendí el laptop y me preparé un café mientras terminaba de cargar todos los programas. Seguramente si me conectaba a mi correo, notaría unos cuantos de Matt y su “pandilla” compartiendo su agrado por el físico de mi madre, así que preferí meterme a la red escolar.

Humm… ¿yo en uno de los blogs más chismosos del instituto? Vale, no llevaba ni un mes y siento que debería ocultarme tras unos lentes o un disfraz.


MADRES ARDIENTES… ¡YA NO SÓLO ESTÁN EN LAS PELÍCULAS!

Si la mayoría de nuestras madres cumple con el prototipo del típico espíritu materno europeo (independiente, admirable, pelo rubio o canoso, y mirada con una que otras arrugas por no decir demasiadas), ¡no esperen a ver el americano!

Hoy, tras la salida de clases como muchos se habrán dado cuenta, el tráfico escolar aumentó debido a la conmoción estudiantil… ¡y no era para menos!... No cualquiera se presenta en un súper auto clásico de Audi cuyo valor es mucho más que el auto de cualquiera de nosotros. Pero no sólo fue eso lo que conmovió a la mayoría de los estudiantes… ¿quién iba a pensar que una mujer podía manejarlo y darse el lujo de tener un auto como ese?

No, lectores. Esa es la pregunta incorrecta… ésta lo es:

¿QUIÉN ERA ESA ATRACTIVA MUJER DE LA ENTRADA DEL ESTACIONAMIENTO?

Muchos nos mencionaron el hecho de ver al nuevo bombón escolar subirse a la puerta del copiloto del Audi sin importarle demasiado las caretas frente a él o las fotos que sacaban los demás. Sin embargo, fuentes cercanas al chico de Seattle, nos han informado que (¡AUNQUE NO LO CREAN!) esta damisela misteriosa… ¡Es su madre!

Créanlo o no, Alexander Kaulitz, el bombón y chico de Seattle, ha elevado su categoría escolar entrando a uno de los más populares tanto en redes sociales como en los pasillos y sanitarios de chicas. Y no sólo él… al parecer su madre está llenando las paredes de los baños varoniles y camarines.

¿Permitirá Kaulitz la nueva idolatría que le tienen a su madre? ¿Qué dirá el padre/esposo? ¿Qué pensará de Sra. Kaulitz?

Otras fuentes cercanas, aseguran que esto debe ser preguntado en persona ya que Alexander no posee cuentas en redes sociales ni correos para contactarlo.

¡Afortunado, misterioso y galán!


No. Esto era demasiado para mí. Jamás, en todos estos años que llevo en diferentes colegios, escuelas e institutos, alguien parecía estar impresionado o admirado con mi propia madre. ¡Y lo pero era no saber cómo reaccionar ante las confesiones de los comentarios bajo la entrada del blog!

“Debe ser adoptado”

“¿Se puede ser el padrastro de tu compañero?”

“¡Su madre debió darle a luz cuando tenía cinco años!... que alguien le pregunte la edad ella”

“Apuesto a que el padre de Kaulitz es el nuevo Hugh Hefner”

“Debe ser operada… demasiado perfecta para ser verdad”

“Este chico está en la Edad Media… ¿cómo no tiene cuentas en redes sociales?”

“SUERTUDO”

No. Mejor ni seguir leyendo las siguientes obscenidades hacia mí persona y la de mi madre. Mierda… ¿enserio me pasaba esto a mí? Abrí y cerré los ojos asegurándome de que el café no fuera la causa de posibles alucinaciones, sin embargo, la foto de nosotros subiendo al Audi, aún seguía ahí, intacta y refregándose en mis ojos. No quería volver a pisar los pasillos escolares por un tiempo hasta que se olvidaran de mi madre y sus juguetes deportivos.



*                           *                             *



-No iré, ma.

-¿Te sientes bien? ¿Estás enfermo? Puedo llamar a un médico y…

-Humm… simplemente quiero descansar. Las camas de ese hotel eran demasiado duras para mi espalda y necesito recuperar energías.

Mentir con los ojos cerrados, un rostro pálido y de recién amanecido, era lo más fácil. Frente a mis ojos tenía una aspirina y un vaso lleno de agua esperando por mi voluntad en la mesa de noche junto a la lámpara. Mamá acariciaba mi pelo relajantemente haciendo que me sintiera como un gato perezoso. Abrí un ojo observando a mamá sonriéndome y tratando de ocultar una risita.

-¿Qué?

-Pareces un gato demasiado mimado –Claro, olvidaba su telepatía maternal.

-Ah…

-Tienes el pelo largo, Sascha. ¿Acaso no planeas cortártelo?

-No está tan largo, ma. Me lo cortaste antes de venir a Alemania y no quiero parecer un nazi rapado.

-Es que te crece demasiado rápido, cariño. Cuando vuelva deberíamos hacer algo con él.

-¿Dónde vas?

- A reportar el informe de la misión.

-Ah…

-Dejé algo de dinero, comida y…

-Sé cuidarme solo. Simplemente lleva tu teléfono y seré feliz –murmuré acomodando mi almohada-. Y si el viejo insiste en que me inscriba luego, simplemente ignóralo.

-Está bien. Llámame ante cualquier cosa por favor.

-Lo haré.

Besó mi cabello y se alejó hasta que sólo pude sentir sus tacos dirigirse a la puerta y cerrarla. Lo siguiente fue el silencio total en donde el único ruido era mi respiración y mi corazón. Si, por fin solo. Di media vuelta tratando de volver a conciliar el sueño antes del mediodía. Pero mi subconsciente taladraba mis pensamientos recordándome averiguar más sobre la loca y agresiva hija de ese guitarrista de rastas. Era lógico que si iba al instituto, la mayoría de las personas que suelen rodearme notarían cuan distraído podría estar al tratar de investigar más sobre mi versión femenina. Después de leer lo de ese blog, sentía que estaban casi todos los ojos puestos sobre mí. Por lo que recurriría al principio más básico de una investigación: Internet. Específicamente, Google.

Espera. ¡Ni si quiera sabía su nombre!... no sabía nada de ella a excepción de una cosa. Su padre era guitarrista, y uno famoso y profesional según lo que recuerdo. Vale, mi primera búsqueda inició con “guitarristas legendarios”, algo demasiado general que sólo me guió a Ozzy, Slash, Angus Young, y Jack White entre otros.

Hum… probé con “guitarristas alemanes” y obtuve una variedad de fotos en donde lo que menos mostraban eran guitarristas, bajé la flecha del contenido esperanzado en que seguramente a alguien se le ocurriría homenajear a bandas alemanas o guitarristas destacados. ¿Michael Schenker? A este con suerte lo conocía su propia madre. ¿Siggi Schwarz? Pff… un pelucón si estilo.

¡Oh mierda! ¡Ahí estaba él! Quizás más joven pero apostaría mi cabeza que era el mismo de la tienda, el mismo que me dio las cuerdas originales de mi Gibson y que puso en su lugar a la mocosa insistente. ¡Era él!... pero… no aparecía nada de su hija.

En la primera foto que apareció de él hice doble clic ingresando en el enlace que correspondía a un blog. Espera. ¿Quién era esa chica de pelos electrocutados y maquillaje intenso? Humm… debía ser su hermana a juzgar por el parecido. Espera… ¡No tenía senos! ¿Era hermafrodita? ¿O un gay  sin vestido?


“Tom Kaulitz el guitarrista del grupo, nació el 1 de septiembre de 1989 en Leipzig, Alemania. Hermano gemelo del vocalista Bill Kaulitz (es más masculino que su hermano). Su estética presenta tintes de hip hop y lleva dreadlocks (rastas), que se hizo a los 12 años. A los 19 años antes de cumplir 20 se deshizo las rastas y se puso unas trenzas negras. A sus 23 años, se le ve nuevamente con rastas negras y más finas, ropas más ajustadas y un atrevimiento nuevo a los tatuajes que seguramente se debe a la influencia de su gemelo idéntico.

Es considerado (junto a su banda) como los jóvenes alemanes que más lejos han llegado en el historial musical de Alemania con reconocidos premios a nivel internacional y emocionantes giras con elementos pirotécnicos que los emparejan con bandas de rock legendarias”


MIERDA. MIERDA. MIERDA.

SE LLAMABA TOM KAULITZ. KAULITZ. KAULITZ.

MIERDA.