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domingo, 11 de enero de 2015

Capítulo 61 (Tercera Temporada)

-… y muchas canciones han sido escrita en base a lo que fue nuestra relación.

La historia de mis padres era como una montaña rusa. Podían estar en el punto máximo de su relación, pero algo los haría separarse y bajar de aquel estado felicidad de un momento a otro. Mamá le ocultó desde un principio la forma de ganarse la vida, hasta que una mujer llegó a decírselo antes que ella. Siempre había algo que los dejaba en el punto inicial, incluso tras volver a reunirse.

Bill, o sea mi padre, realmente estaba arrepentido por no perseguirla cuando huyó, y reconoció frente a mí que trató de olvidarla manteniendo relaciones con otras mujeres y volviendo a enfocarse en su carrera, reservando su dolor para su vida personal y la creación de sus canciones. Confesó que siempre ha pensado que ella lo podía escuchar desde alguna radio, la televisión o Internet, y captar el mensaje que le mandaba.

-Hice todo lo posible para encontrarla… contraté investigadores privados, detectives expertos y traté de hablar con tus tíos, pero era como si hubiese desaparecido de la faz de la tierra.

-Pero paraste de hacerlo.

Asintió desviando la mirada hacia la vista de la ciudad como si pasaran muchas cosas por su cabeza y quisiera ordenarlas de alguna forma.

-Las cosas entre Andrea y Tom se complicaron. Andrea me rebeló que (name) se vio obligada a alejarse de mi lado antes de que se separaran… pero ya estaba cansado de buscar y buscar sin encontrar nada.

-¿Nunca fuiste a su país?

-Sí, pero eso no bastó para encontrarla. No tuve tiempo para buscarla cuando ni si quiera sabía por dónde empezar.

Realmente estaba arrepentido, su rostro era la imagen misma de alguien que quería limpiar sus culpas. Persiguió a mi madre aun sabiendo que ella siempre ha limpiado muy bien sus huellas. No me sorprende que no obtuviera respuestas, porque a fin de cuentas mi madre fue entrenada para mimetizarse. Y tras buscarla, se cansó a los años después.

-Siempre sentí que ella se había llevado una parte de mí, una parte importante que me mantenía completamente vivo. Todos estos años, sentí que algo importante faltaba en mi vida y utilicé todo tipo de cosas con tal de reemplazar esa sensación de vacío.

-Te faltaba mamá –murmuré cerrando los ojos, y sintiendo por primera vez que el amor de mis padres era tan correspondido pese a los años que han pasado separados.

-No.

-¿No?

-No.

-… ¿entonces?

-Me faltabas tú, Alexander.

-No sabías de mí.

-Pero no dejas de ser una parte de mí. Naciste siendo el fruto del amor que hubo y hay entre tu madre y yo.

-Reaccionaste mal al saber que yo era tu hijo –le recordé.

-Estaba sorprendido. Muchas cosas pasaban por mi mente y tenía una mezcla intensa de emociones totalmente descontroladas porque por primera vez en mi vida me sentí tan ciego.

-¿Ciego?

-¡Estabas frente a mí! Vi la foto en tu teléfono la primera vez que nos conocimos, pero me convencí pensando en que debí confundir a (name) con otra persona. Luego, las cosas que dijiste sobre ella y la manera en la que ha estado sobreviviendo. Jamás pensé que volvería a oír esas palabras en mi vida y de repente tú las dices con tanta soltura que ni si quiera atiné a reacciones en que…

-Bueno, eso explica tu comportamiento extraño cuando nos conocimos.

-Realmente lo siento, Alexander. Debí insistir en mi búsqueda.

-Oye…

-Habría sido el padre que mereces tener y no habríamos pasado por nada de esto.

-Bill…

-Viviríamos de lejos de las cámaras y dedicaría mi tiempo completo para…

-¡Hey! –Le grité empezando a molestarme de verdad-. Simplemente ya pasó. Sé que quieres respuestas al igual que yo, pero este no es el momento.

Cerré mis ojos empezando a sentir cómo el peso que he tenido que arrastrar todos estos años, empezaba a diluirse y convertirse en una simple mota de polvo. Sabía de tantas cosas que jamás supe, y todavía había más. Ahora, conocía la versión de Bill, su versión de lo vivido con mi madre y el motivo de su reacción al saber la verdad. Por primera vez podía sentir el descanso en mi mente al no tratar con más secretos. No, ya no había más.

Alphonse había muerto, al igual que Ian y Erik, y todos los súbditos tontos que creían a ciegas en un estúpido viejo que ni si quiera estaba cuerdo. Todo había acabado. Sabía la verdad, volvía a estar con mis padres y la mafia había terminado con una épica explosión. Mamá seguramente ejercería si profesión en algún centro médico o viviría de los ceros que tenemos en el banco, compraríamos una casa grande a las afueras de la ciudad o en una isla y recuperaríamos el tiempo perdido. Vale, eso me gustaba.

-¿Qué te gustó de ella?

-¿Eh? –al parecer lo había despertado de alguna ensoñación.

-¿Qué te gustó de mamá?

-Todo.

-Pero algo debió gustarte más que otra cosa, ¿no crees? Quizás su extraño sentido del humor, sus ojos, su trasero… ¡agh! Ya no sé si quiero saberlo.

-Todo lo que nombras me gustó –se levantó de su asiento estirando las piernas y dejando ver su altura. Sonrió con su sonrisa perfecta se acercó con las flores amarillas que había traído Bianca-. Si amas algo, debes hacerlo con sus defectos y virtudes. Amo a (name) incluso sabiendo que estuvo ocultándonos mutuamente, porque sé que sus decisiones no son tomadas a la ligera. Si vas a querer a una persona, tienes que hacerlo completamente.

-Ya, pero…

-Sus ojos –sonrió aún más y se giró en mi dirección.

-¿Sus ojos?

-¿No has notado las pelusas claras en sus ojos que se iluminan cuando sonríe de verdad?

Estaba atónito. Él se fijaba en detalles que ni si quiera yo había notado en toda mi vida. Estuvo menos tiempo que yo con ella y parecía conocer hasta el lenguaje de sus ojos. Nunca he notado nada extraño cuando mamá me sonríe, ni le he prestado atención a su cuerpo. Ella simplemente sonreía cuando me veía cerca y yo se la respondía automáticamente como si fuéramos cómplices de mis travesuras infantiles. Bill había visto más allá de su sonrisa, me atrevería incluso a decir que conocía su alma más allá que cualquier persona.

Bill era admirable. Veía más allá que cualquier persona, y realmente amaba a mi madre. ¿Qué podría ser mejor? Ellos se volverían a encontrar y todo iría bien.

-Así que… ¿cómo debería llamarte?

Se giró en mi dirección y su rostro se llenó de preocupación al instante y en menos de dos pasos se detuvo junto a mí.

-Estás llorando –murmuró con una voz tan… paternal.

-¿Eh?

Pasé mis dedos por mi mejilla y las noté tan mojadas que jamás habría pensado que eran lágrimas. Un hipido salió de mi garganta, un sollozo inexplicable. Y entonces, comprendí que lloraba lo que no había llorado en todos estos años por tener a mi padre de vuelta. Lo tenía frente a mí y el pecho me dolía como si pidiera el amor que necesitaba de Bill para volver a sentirse lleno y vivo.

Me avergonzaba llorar, enserio. Pero no sentí vergüenza cuando él me presionó contra su pecho con fuerza y yo lo abracé temiendo que se fuera de mi lado. Sentí sus labios en mi cabeza y el suave masaje en mi pelo y espalda, como si quisiera consolar al niño perdido que necesito de él por tanto tiempo. Sentía los espasmos de cada lágrima, su camiseta estaba mojada con mis lágrimas y arrugada por la presión de mis dedos. Sentí que alguien abrió la puerta, pero que mi padre le decía algo y la cerraban inmediatamente.

Me dolía la garganta con la presión de mi llanto, y sentía que no había manera de que terminara de llorar. Estaba descargando las lágrimas de ese niño que preguntaba por su padre sin tener respuestas, que cometía actos peligrosos y suicidas para llamar la atención del mundo, que buscaba amor en todas las mujeres que lo veían con otros ojos, que trataba de ser fuerte por su madre, y lograba las mejores calificaciones esperando la recompensa de saber algo sobre su padre.

-Puedes decirme como quieras –murmuró con voz dulce y tranquilizadora.

Sólo había una forma en que quería decirle a partir de ahora y hasta el fin de mis tiempos, la única palabra que he esperado probar desde que aprendí a decirla, o quizás mucho antes.

-Papá…



INVASORA

-Supe que suspendiste el horario de visitas.

Abrí los ojos volviendo a ver el mundo que me rodeaba con pocas ganas de enfrentarlo. Sus ojos grises acusadores me miraron fijamente esperando una respuesta.

-Sólo enfócate en tus asuntos –gruñí dándole la espalda e ignorando el dolor que empezaba a despertar en mi hombro.

Dejó la bandeja con comida en la mesita junto a la camilla, y abrió las cortinas en busca de un poco de iluminación. Sentí su peso en mi cama y el olor a pinos y madera invadió mi olfato más que el olor de la comida. Puso su mano en mi brazo y no me moví evitando falsas ilusiones.

-Necesito que comas algo.

-Ahora no.

-(Name), tienes que recuperar energías o la herida no curará tan rápido.

-Es sólo una herida de bala –gruñí volviendo a cerrar los ojos-. He tenido demasiadas en el cuerpo y esta no es la excepción.

-Lo sé. Antes de operarte vi tus piernas y tu espalda… no soy un pervertido ni nada por el estilo, pero el cuerpo de mis pacientes habla más de lo que piensas.

-¿Y qué le dijo el mío, que es el cuerpo de una delincuente? ¿O quizás de un monstruo? ¿Qué me dice de una asesina?

-Un asesino no intenta borrar sus cicatrices, ni tampoco un monstruo. Y si fueras delincuente, ya habría un policía cuidando de que no te escapes o estarías encadenada a la camilla.

-No pierda su tiempo, doctor Jones. Seguro tiene más pacientes que deben estar esperando su consejo y ayuda.

Se paró y escuché el crujido del sofá en la esquina de la habitación. Abrí los ojos, observando el cansancio en su rostro pero la sonrisa sin ser removida de sus labios.

-Hay personas afuera que están realmente preocupadas por tu salud y quieren hablar contigo. ¿Por qué se los niegas? ¿No crees que es injusto? No han dejado de venir en todo este tiempo…

-Por favor entienda que no quiero ver a nadie.

-¿Qué te hicieron ellos?

-Nada.

-¿Entonces?

-Simplemente no quiero verlos.

-Ellos forman parte de tu recuperación.

Me senté con cuidado de mover el vendaje y miré impacientemente al hombre frente a mí. ¿Es que no se rendía? Yo no quiero ver a nadie mientras esté encerrada en estas cuatro paredes. No quiero ver sus caras de repulsión, decepción o enojo porque los expuse a un peligro terrible. Ya les hice demasiado daño como para que quieran descargarlo conmigo.

-¿Qué pretendes? –le pregunté observándolo fijamente.

-¿Quién eres realmente? Porque de repente encuentro de todo Tokio Hotel está en el pasillo rodeado de guardaespaldas y hay personas que hablan con ellos y dos chicas adolescentes que no paran de conversar todo tipo de cosas mientras una parvada de periodistas esperan afuera alguna señal.

-No te preocupes, doc. Ya me iré.

-No me interesa que te vayas, sólo quiero que hables con ellos y tranquilices sus ánimos porque realmente están preocupados por ti.

-Están preocupados por Alexander, no por mí.

-(Name)…

-Diles que no hablaré con nadie, y de paso me traes esas cintas para hacer ejercicios.

-No puedes hacerlo hasta que estén los puntos cerrados.

-Entonces calma los ánimos afuera porque no estoy de ánimos para ver a alguien más.

-Sólo con una condición.

-¿Qué? –además de ser atento con sus pacientes, era desesperante y molesto.

-Come. Y cuando hayas terminado me iré y les diré que estás bien y que te dejen sola.

-Con prohibición de visitas –le recordé.

-Está bien.

En silencio y ya más satisfecho, se acercó y depositó la bandeja en la mesa de la camilla y comencé a comer lentamente, sin realmente saborear lo que ingería. No tenía ni ánimos para realmente fijarme en si comía ratas o el mejor de los manjares. Él encendió la televisión, ignorando mi presencia y viendo una película de acción.

Cuando terminé de comer, se acercó para limpiar la herida, quitando con extremo cuidado el vendaje en mi espalda. Sentí su mirada y la pregunta en ella cuando notó el tatuaje, pero esperé pacientemente hasta que la pregunta surgió cuando terminó de volver a vendar la piel.

-¿Qué significa?

-Es personal.

-Pero parece ser la única parte que no tiene cicatrices en tu espalda.

-Suerte –me encogí levemente de hombros evitando el dolor.

-Lástima que la bala tenga que dejar una parte borrosa en el tatuaje.

Acomodé la almohada bajo mi cabeza y tapé mi cuerpo con la sábana blanca sin olor ni diseño, en busca de un poco de confort. Él sostuvo la bandeja esperando pacientemente alguna expresión que delatara la decepción que debería sentir, o la pena por arruinar algo tan bien hecho. Pero no había espacio en mi interior para albergar sentimientos apesadumbrados en relación a un tatuaje que me hice hace demasiados años. Para mí, en estos momentos, es simplemente un pedazo de tinta en mi piel que ha sido arruinado por una bala, como cuando lanzas agua a una pintura de carbón  o acuarelas.

-Es sólo un tatuaje –le respondí sin más que agregar.

-Pero apuesto a que en su época fue más que eso.

-Te lo repito, doctor Jones. Sólo enfócate en tus asuntos.

-Volveré más tarde con el resultado de los exámenes.

-No necesito los resultados de nada. Estoy bien.

De nuevo suspiró, más apesadumbrado y negando con la cabeza en mi dirección de forma reprochadora. Abrió la puerta más de lo normal, dejando que una enfermera entrara a la habitación para la mantención y aseo de la habitación.

Ahí estaba Andrea con un teléfono hablando sobre algo que parecía molestarla y a su lado estaba Tom, mirándome fijamente como si quisiera perforar mi cerebro. Había algo en su mirada que me intimidó, por lo que pedí a la enfermera que cerrara con seguro la puerta y la dejara igual cuando se fuera.


No más miradas, no más preocupaciones, no más amistades. No más nada.

2 comentarios:

  1. Que momento tan lindo entre Sascha y Bill estuvo genial me encanto, xq La Invasora sera tan cerrada no entiende que los demás están preocupados x ella y ella ni los quiere ver que terca es y ese Doctor como que pretende algo con ella.. me encanto Nina espero el próximo cap!!!

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  2. Me ha encantado!
    Que compleja es la Invasora pero está cansada ya...por otra parte la charla padre-hijo ha sido muy tierna.
    Espero el siguiente capítulo con más ansias que nunca!
    Bss

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