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jueves, 21 de noviembre de 2013

Capitulo 31 (Tercera Temporada)

ALEXANDER


“-… feliz cumpleaños a ti –mamá terminó de cantar y le sonreí por un momento antes de regresar la mirada a el gran pastel de cumpleaños hecho por ella y lleno de velas multicolores encendidas-. Pide un deseo, Alexander.

¿Qué podía pedir cuando ya lo tenía todo? Oh… sólo una cosa. Miré a mis tíos que grababan mi cumpleaños número once en sus teléfonos y sonreían o lloraban (en el caso de la tía Lily).

Sólo había una cosa que faltaba en mi vida.

Ya no quería a papá. No. O quizás sí, no lo sé. Ahora quería ver a mamá enamorada. Soplé las velas y todos aplaudieron y gritaron emocionados.

-Bien, ¿quién quiere pastel? –preguntó mamá.

-¡Le echó veneno! –advertí mirando a mi familia.

-¿Enserio? –Preguntó la tía Rebbeca levantando las cejas con diversión-. Bueno, en ese caso tu tío Erik debería comer un trozo para que así se le quite lo cascarrabias.

-¿¡Qué dices!? –Dijo el tío Erik haciendo caras graciosas, yo sólo reía mientras mamá repartía los trozos del pastel por todos los platos-. Es Gaspard quién debería comer pastel envenenado, yo soy un angelito.

-¿Un angelito? –preguntamos el tío Gaspard y yo al mismo tiempo. Nos miramos y nos reímos.

-¿Estás segura de que es tu hijo, (name)? Porque juraría que son hermanos en estos momentos, eh-dijo la tía Rebbeca con asombro.

-Bueno, no puedes pedir demasiado cuando se la pasan horas jugando.

-¿Tío quiere ser mi hermano?

-Pero perdería la magia de ser tu tío, Sascha.

-Bueno, en ese caso quédate como mi tío.

Comimos el delicioso pastel de fresas que mamá hizo entre bromas y risas que nos hacían apretarnos el estómago riendo. No había niños. ¿Para qué invitar a mis compañeros cuando realmente no venían a por mí, sino por el pastel? Bianca estaba en sus clases de ballet y llegaría a la en unas horas más, por lo que era el único niño.

-¿Sabes? Deseé que mamá se enamorara –le dije al tío Gaspard mientras jugábamos con la pelota en el patio de la casa.

-Tu madre está enamorada de la vida –dijo sonriendo.

-¿Y de papá? –detuve la pelota bajo mi pie mirándolo fijamente.

-No lo sé.

-¿Cuánto se demora la gente en enamorarse?

-¿Cuánto se demora?

-Sí. Porque mamá se está demorando mucho, tío.

-Eso depende de cada uno.

-¿Acaso no todos se enamoran en primavera como los pájaros y gatos?

-¿Qué…? No, Sascha. Los humanos somos diferentes.

-¿Ah sí?

-Sí. Mira, tu mamá se enamorará cuando encuentre a su media naranja…

-¿Y si encuentra su medio pomelo?

-Jajajajaaaa… media naranja es un término que se usa para describir a tu otra mitad… algo así como tu alma gemela.

-Ah! Ahora entiendo.”




-¡Hola! –la saludé sonriendo ante el alivio de verla completa… una que otra magulladura pero completa.

-Alexander – su voz sonó como si hubiese visto un oasis, ¿enserio me extrañó?-. Dios, te extrañé tanto, hijo.

-Pf!! A que ni te acordaste de mí con tu misión.

-Claro que sí… y más sabiendo que no te veía ni sabía mucho de ti.

-Bueno, en ese caso yo también te extrañé.

Y no era una mentira, eh. Era la primera vez que nos separábamos por días y sentía que habían sido semanas. Me sentía tenso cuando no sabía cómo y dónde estaba, en cambio ahora que la tenía frente a mí, cada molestia mental y corporal se había desvanecido con su presencia. ¿No es eso lo que pasa cuando uno ve a sus padres? Te sientes protegido, tranquilo y en paz con el mundo. No te falta nada y eres feliz tan solo con el hecho de verlos frente a ti.

La abracé, algo que no esperaba debido a que realmente nunca le abrazo. En volvió sus brazos en la parte alta de mi espalda y apoyó su frente en mi hombro. Escuché un sollozo y pequeñas contracciones de su caja torácica. Olí el aroma de su cabello húmedo y acaricié su espalda a medida que los sollozos aumentaban su intensidad, ahora me sentía en casa.

Observé al tío Erik bajando el equipaje del auto de mamá. Siendo sincero, realmente lo había pasado bien con mis tíos y Bianca. De hecho me enteré de muchas anécdotas familiares, de misiones y combates mano a mano. Él me miró y sonrió con un brillo extraño en sus ojos, evadí su mirada y me encontré con Bianca ofreciéndole un pañuelo de género a mamá para limpiar su rostro.

-Ya, tranquila –murmuré suavemente sin separarla de mí.

-Es que me sentí… tan culpable de dejarte… sólo acá y…

-Mamá, me dejaste en buenas manos. Además, sé cuidarme solo. Ven, te daré un té para que te relajes –tomé su mano y la obligué a sentarse en el sofá justo en el momento en que apareció mi tía Rebbeca con una taza en sus manos. Sí, ella entendía mejor que nadie las cosas femeninas y los deseos de mamá.

-Gracias –murmuró sonriéndole.

-Bueno, cuéntame cómo te fue.

Omitiendo los detalles morbosos, sangrientos y llenos de malas palabras, mamá me explicó su misión con la frialdad típica de alguien que explica cómo se cocina un pavo para el día en acción de gracias en un canal estadounidense de cocina americana. Mató a quien quería atacarla, derritió cuerpos en soda caustica y quemó o decapitó a otros. Seguramente si fuera normal como cualquier adolescente, mi bilis estarías desparramadas por las paredes o el piso… pero no lo era… aprendí a manejar armas a temprana edad y luego de saber cómo nacían los bebés aprendí lo que eran los asesinatos. Definitivamente mi crianza no fue muy normal.

-Tu pie –observé su extremidad vendada.

-Me torcí el tobillo muy fuerte… nada grave pero tendré que caminar lo menos posible durante algunos días –dijo restándole importancia.

-Bueno, ya sabes dónde están las pomadas con ibuprofeno y las pastillas.

-Sí. ¿Y tú? ¿Qué has hecho en mi ausencia? No es que seas muy comunicativo por teléfono.

-Bueno, fui a la escuela aprobé cinco exámenes con la máxima calificación y más que nada me dediqué a estudiar.

-Vaya… y yo que te imaginaba de fiesta en fiesta.

-¿Qué? ¿Me tienes por parrandero? –dije abriendo los ojos desmesuradamente y ella se rió.

-¿Acaso no lo eres? Ni quien te viera por la calle creería que eres un angelito, eh.

-Sabes que soy un buen chico, ma. Tooooodos te lo dicen, en especial tu jefe.

-¡Por Dios madre, ese vocabulario!

-Bueno, hace como que no escuchaste nada, Sascha.

-¿Lo llamaste?

-Sí, antes de abordar el avión.

-Eso quiere decir que ya depositó tu dinero y estás libre de él por unos días o semanas.

-Exacto.

-Bien.

-Bien –repitió suspirando.

-Bien –repetí cerrando los ojos disfrutando del aliviando de andar sin preocupaciones por unos días.



INVASORA


-Oye.

-Dime.

-Por favor no hagas tonterías mientras esté con el pie dañado. Realmente no ando con muchos ánimos de manejar hasta tu instituto.

-No hay problema. Realmente no tengo mucho tiempo entre trabajos y exámenes… seguramente llegaré un poco tarde a casa.

-Si quieres le digo a Erik que…

-No molestes más al tío, enserio. Sé cómo llegar sin peligro alguno a casa.

-Entonces llámame cuando vengas en camino y…

-GPS, lo sé.

-Gracias, Sascha.

-Oye, tengo que cortar… la bibliotecaria me está mirando feo o quiere que la folle y…

-Alexander.

-¡Vale! Me mira feo y me dice que cierre la boca de una puta vez. Nos vemos, ma.

-Ok, hijo. Te quiero, no lo olvides.

-Y yo a ti.

Guardé mi teléfono no sin antes observar el fondo de pantalla en donde aparecía una secuencia de imágenes de mi hijo y yo juntos. Separé un trozo de pastel del resto, lo pinché con el tenedor y lo saboreé en mi paladar sintiendo el ácido de las frambuesas en mi lengua. Realmente necesitaba de este tiempo a solas después de la misión.

Ahora volvía a cumplir con el rol de madre, de una mujer común y corriente por las calles de una tranquila mañana de Berlín. Mi pie vendado dentro de mis zapatillas y mi apariencia deportiva con el buzo gris, me hacían sentir totalmente relajada en este café en el centro de una ciudad llena de turistas tomando fotos por cada paso que daban.

Volví mí mirada hacia el periódico frente a mi encontrándome con diputados, senadores y sociólogos debatiendo sobre la economía y legislación alemana en épocas actuales. Realmente todo se hacía aburrido, menos los misceláneos.  Tomé mi café mientras leía un reportaje a una famosa actriz neoyorquina que debutaba en una obra de teatro alemana por primera vez, pero realmente no le tomé la atención correspondida…

Estaba distraída… completamente enredada entre mi mar de pensamientos.

Rememorando mi estadía en Asís junto a Ian…

Él quería que empezara de cero junto a él y mi hijo, que olvidara todo lo proveniente de un pasado lleno de altibajos y comenzara una nueva vida a su lado para formar una familia. Lo amaba, enserio. Pero todo lo que me pedía se me hacía completamente difícil sabiendo que formaba parte de mis pulmones y mi piel. Ian significaba nuevas oportunidades en mi vida, lo que se me hacía una oferta muy buena desde el minuto en que decidimos avanzar en nuestra relación.

Y de repente aparece Bill, como un recordatorio doloroso que atraviesa mis venas y acelera mi corazón casi olvidado en las oscuridades de mi cuerpo y alma. Volvía a sentirme viva, importante y herida. En cambio con Ian nada de eso era posible, porque por mucho que lo quisiera, sentía que sinceramente me estaba engañando sola al aceptar nuestra relación.

Dejé el dinero junto a la propina en las manos del mozo, y me encaminé lentamente (no podía caminar rápido por obvias razones) a través de las calles llenas de vida. Observé tiendas repletas de clientes que compraban como si se fuese a acabar el mundo, librerías vacías con estanterías llenas de libros, pastelerías colapsadas… realmente era un caos.

Opté por el camino al parque más cercano el cual se encontraba casi vacío debido al poco colorido de éste. Me senté en una banca frente a una laguna con aves y plantas acuáticas, me puse los audífonos, cerré mis ojos y me sumergí en un mundo lleno de espirales con palabras, pensamientos, recuerdos. Oh… ¿cómo olvidar la primera vez que bailé con Sascha? Movía sus pies siguiendo a los míos y afirmaba sus manitos en las mías cuidando de no pisarme o perder el equilibrio “mami, apuesto a que soy tu mejor alumno bailarín”, recuerdo que dijo sonriendo con la ausencia de uno de los incisivos centrales.

Abrí los ojos cuando sentí una presencia a mi lado, un aroma característico e imposible de olvidar por mucho que pasaran los años. Mis manos sudan repentinamente y mi respiración se vuelve turbulenta a medida que entro en pánico. Me giro lentamente, evitando una observación completa y llena de sentimientos. Mi corazón latía fuerte al verlo de nuevo. Al ver al dueño que tanto ansió todos estos años y que simplemente cansó de esperar. Cuando menos buscas, es cuando encuentras. Pero yo no lo busqué, no lo quise interrumpir jamás. Simplemente desaparecí de su vida para que los planes de un hijo no interfirieran con los de él.

Necesitaba huir por mucho que no fuera algo natural en mí. Debía detener aquella voz contenida durante años y que amenazaba a mi boca con su alegría y emoción. No. No podía dejar que siguiera con esto.

Tomó mi mano cuando impulsé a mis piernas a pararme, alejarme y esconderme nuevamente de él. ¿Por qué dejé que Alexander escogiera este país? La electricidad volvió a mi cuerpo con demasiada intensidad y temí gemir si seguía corriendo a través de mí por lo que me solté inmediatamente liberando uno de los audífonos de mis oídos y oyendo el silencio a nuestro alrededor.

Sus ojos, de un profundo color café que parecía derretirse e hipnotizarme, me observaban atentos y con un leve parpadeo a medida que su rostro se volvía cada vez más serio. No, no podía volver a caer, no ahora que me encontraba con él después de muchos años.

-Si te paras, llamaré a la policía y a los medios de comunicación asegurando que estás vinculada con bandas antisociales –amenazó con su voz ronca, profunda y seductora.

No le respondí pero sabía que estaba hablando en serio a penas noté la línea que formaron sus labios. Me quedé quieta observándolo con el ceño fruncido hasta que tuve que desviar la mirada o rompería en lágrimas. Puse mis manos en los bolsillos evitando que se congelaran y me separé lo más que pude de él.

-¿Por qué huiste, (name)? ¿Por qué temes de mí como si fuera tu peor pesadilla?


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Les subo un cap. porque el finde me pasaré todo el día estudiando para mis exámenes finales. Espero que les guste y que les dé un infarto con el final ;)

Nos leemos pronto!! 

5 comentarios:

  1. Definitivamente he muerto x.x
    Dios lo que tanto deseaba ya está pasando TwT
    ojalá subas pronto :D
    Suerte en tus exámenes n.n
    Cuídate y un abrazo :D

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  2. Si querias un infarto, toma te doy el mio jajajaja Que tengas suerte en los examenes y por favor no tardds en subir que yo necesito vapitulos para vivir jajajajaja besos :)

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  3. No solo me dio un infarto por dios,mori y resucite estuvo maravilloso y deseo que te vaya muy bien en tus examenes un beso

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  4. Nooooo Nina cómo lo dejas ahi?!! La mejor parte se venia!! Nos morimos por leer :333 espero que no tardes mucho en subir (aunque se que tenes examenes) Suerte!

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  5. unas se han muerto y resucitado aaaaaaaaa quieres lo mismo para mi y mi pobre corazon de pollo DIOSSSS estas loca mujer muy loca como puedes dejarla ahi estoy nerviosa y con los pelos en punta dios que locura finalmente se han visto aaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa que felicidad pero niña sigue subiendo porfa espero que la continues muy prontito porfaaa :)
    ps: que te vaya bien en tus examenes suerte :D

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