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miércoles, 9 de julio de 2014

Capítulo 53 (Tercera Temporada)

-Putos imbéciles.

-Hacen su trabajo, Bill. No los maldigas.

-Me han hostigado toda mi vida, (name). Y ahora sigues tú.

-Tranquilízate, ni si quiera pueden notar mi rostro.

¿Quién notaría a alguien que usa lentes, bufanda y un gorro que cubre todo su cabello? Hasta podrían confundirme con un hombre con mis pintas tan… no femeninas. Las cámaras se pegaban a las ventanas del auto de Bill, estrellando sus flashes en nuestros rostros para obtener aunque sea un rasgo de mí. No lo harían, estaba demasiado cubierta para si quiera diferenciar mi sexo. A mi lado, Bill traía sus lentes y un extraño sombrero sin embargo las marcas de molestias no desaparecían de su rostro mientras tratábamos de avanzar fuera de su vecindario. Podía notar sus nudillos blancos en el volante, los gruñidos que salían de su boca y las mil maldiciones que estaba conteniendo.

Supongo que estas son las consecuencias de estar con Bill Kaulitz. Ni si quiera se trata de estar con él, sino de compartir hasta su aire. Estoy consciente de que saldrán fotos, videos y cualquier otra cosa en los medios de comunicación sobre mí, de hecho Bill me lo advirtió al negarme a ir escondida en la parte baja de los asientos. Él es el más preocupado por mí, y eso es de lo más cómico ya que es nuestra primera aparición pública. ¡Mi rostro está completamente cubierto! ¿Por qué se preocupa tanto?

-Deberías responder algunas preguntas –sugiero ocultando mi sonrisa de oreja a oreja bajo la negra bufanda gruesa.

-¿Responderle a personas que viven a cuestas de mi trabajo? No pienso hacer que ganen dinero con mis palabras.

-Bill…

-Trabajé duro con Tom. Nos pelamos el culo trabajando para estar parados donde estamos. Ellos desconocen demasiadas cosas y no pretendo que sepan más de mi vida.

-¿Por qué no empiezas a escuchar lo que ellos te quieren preguntar? –Insisto apoyando una mano en mi pierna-. Está en ti si quieres responder o no, pero ellos cumplieron al menos siendo escuchados por Bill Kaulitz.

-¿Estás de parte de ellos? –Gruñe, pero me obedece deteniendo el auto junto a la calzada-. Ellos serán los primeros en desmenuzar tu vida cuando les des la oportunidad y tú los defiendes como…

-Sólo escúchalos, Bill. Nadie te obliga a hablar.

-¿Y tú?

-Sabes que no lo haré.

Gira la cabeza en dirección a su ventana y baja el vidrio hasta la altura de su vista, lo suficiente para ser escuchado sin que se le acerquen micrófonos y cámaras. Podía ver la sonrisa aliviada de las personas frente a él, como si hubieran visto el sol después de tantos días de lluvia. Giré mi cabeza tratando de ignorar las reacciones de Bill pero en ningún momento perdiéndome algún detalle de lo que salía por su boca.

-No tengo mucho tiempo –gruñó Bill y casi estallo a carcajadas… casi.

-¿Cuál diría que es la clave de su éxito tan prolongado?

-¿Quién te acompaña hoy, Bill?

-¿Es Tom?

-¿Qué dices de los rumores de tu hijo? ¿Realmente tienes uno?

-¿Dónde está Cassie? ¿Su madre ganó la custodia total?

-¿Es verdad que Tom es malo en la cama?

Vaya, qué pesados podían ser cuando querían. Podía ver de reojo la mano de Bill temblando en el volante tratando de contener su rabia ante todas esas preguntas sin sentido. Sinceramente, si fuera periodista, elegiría las preguntas correctas al entrevistar a un famoso. Prácticamente preguntaban por los detalles más sucios de la vida de los Kaulitz, y ahora me sentía culpable por insistirle en escuchar sus preguntas.

-No sé cómo es Thomas en la cama por obvios motivos, ¿acaso debería importarme su comportamiento sexual? Él sabe lo que hace. Y en cuanto al secreto del éxito… bueno, trabajar duro y aceptar desafíos es mi clave.

Y pese a estar molesto, sonaba realmente sereno al responder con voz lineal. Casi podía sentir la alegría de los periodistas mientras grababan cada instante. También habían algunos a mi lado, pero escondía mi rostro totalmente más de lo que ya estaba.

-¿Y qué hay de esa chica con la que se te ha visto?

-¿Es la misma de Los Ángeles hace unos años atrás?

-¿Estás en una relación, Kaulitz?

-¿Tienes un hijo?

Tosí, tratando de llamar la atención de Bill. Ya era suficiente por hoy. Las preguntas iban directo a mí y no sabía si Bill podría manejarlo con tranquilidad sin soltar ni un poco mi verdadera personalidad. Asintió en mi dirección y mientras el flash de miles de cámaras se disparaba en nosotros, él contesto con total fluidez.

-Me han visto con muchas chicas en los últimos años.

-Sí, pero ella es la misma que…

-Ninguna se repite.

¿Y qué hay del chico con el que se te vio en una cafetería?

-Un nuevo proyecto.

Subió el vidrio y se armó paso entre las personas, dirigiéndose al tráfico diario de Berlín. Estaba molesta. ¿Desde cuándo Alexander es un proyecto y yo una chica más? Definitivamente fueron las peores mentiras que he escuchado en mi vida, y de algún bizarro modo, me molestaban porque quería que dijera la verdad. Que reconociera aunque sea a su hijo, nuestro hijo. Tiré de la bufanda, el gorro, los lentes y todo lo que cubriera mi identidad en el asiento trasero, oprimí el botón de la puerta y el viento frío y lleno de contaminación golpeó mi cara como queriendo enfriar en molestia.

-Apuesto a que ahora te arrepientes de haberme dicho eso –comenzó con una voz lúgubre mientras avanzábamos en un semáforo en verde.

-No me arrepiento. De hecho me molestó tu actitud.

-¿Mi actitud? –no desvió la vista de la pista, pero pude sentir su impresión.

-¿Tanto trabajo te cuesta omitir las preguntas que no quieres o no puedes responder?

-¿A qué te refieres?

Me giré completamente hacia él apoyando mi codo izquierdo en el respaldo del asiento.

-No puedes responder que tu hijo es un proyecto, Bill.

-Ah, era eso.

-Sí, era eso. Alexander es tú hijo y…

-¿Preferirías que dijera que es mi hijo aun sabiendo que sería como llevarlo a la boca de los leones?

-No, pero…

-Entonces déjamelo a mí.

-¿Qué quieres dec…?

-Sé lo que hago. Déjamelo a mí. Tómalo como una misión para Bill Kaulitz.

-Si nos quieres en problemas sólo dilo.

-Resuelve los tuyos, Invasora.

-No me llames Invasora, Bill –gruñí golpeando el respaldo, lo que sacó una sonrisa a Bill.

-¿Por qué?

-No me gusta.

-¡Bah! Eso no es mi problema.

-Pues debería serlo, porque todos me conocen por ese nombre.

-¿Ya y?

-No me llames así si quieres seguir con vida.

-Invasora, Invasora, Invasora, Invasora…

Y así siguió hasta que dimos con nuestro departamento y le ordené que se introdujera al estacionamiento subterráneo, hasta el lugar donde estaba el auto que dejé a las afueras de la casa de Bill. Ambos estábamos nerviosos, lo notaba en su piel y en la mía. Sabíamos quiénes estaban en mi departamento, y que la bienvenida a Bill no sería la más cordial luego de su reacción cuando supo la verdad. Y eso no era todo, porque me tratarían de loca al seguir con él y defenderlo como si fuera un pequeño cachorro bajo mis brazos. Se venían peleas, gritos, desacuerdos y mucha tensión.

Salimos del ascensor en silencio y rebusqué las llaves en el interior de mis bolsillos. La introduje, y giré la cerradura hasta abrir la puerta, ya sin nada que siguiera retrasando mi búsqueda. Me molestaba no sentir la voz que necesitaba oír, me molestaba no ver su cabeza asomada o una mano saludando, o simplemente la música desde su computador. Sólo había murmullos, y eso era realmente desalentador. Bill cerró la puerta a mis espaldas, y el primero en acercarse fue Gaspard, con su terrible mal genio y observándonos con esa sonrisa venenosa que he repudiado desde que tengo memoria.

-Vaya, ¿tan pronto volvieron de su luna de miel o tuvieron problemas en el paraíso?

Daba igual, si fuera por mí, él podía meter su cabeza en el inodoro y esperar a que sus neuronas hicieran sinapsis. Pero podía notar la respiración espesa de Bill a mis espaldas y su cuerpo rígido tratando de controlar el impulso de golpearlo. Bill tenía todas las de perder con Ulliel, por mucho que lo intentara con todas sus fuerzas.

-¿Alguna novedad? –pregunté bloqueando el camino de Bill hasta que Ulliel se apartara.

-Creo que tu llegada puede ser la mejor novedad. ¿Qué clase de madre desaparece mientras sus amigos buscan a su hijo?

-Nadie dijo que fuera tu responsabilidad –intervino Bill.

-¿Quién eres tú para decirme eso, Kaulitz? Quisiste golpear a tú mujer y no has parado de hacer berrinches mientras tú hijo está desaparecido.

-Basta, Gaspard –di un paso adelante, deslizando el abrigo de mis hombros-. Lo que pase entre yo y Bill no es tu problema.

-Él es mi problema, (name).

-Métete en lo tuyo, Ulliel –gruñó Bill y apreté su brazo tratando de detenerlo.

-Por tu culpa Alexander se fue de la casa. Por tu culpa estamos todos metidos en un puto infierno. Por tu culpa está pasando esta mierda, Bill. Entiende que no tienes monos que pintar acá cuando no figuraste jamás como padre y esposo.

Y ese fue el punto de quiebre. De un momento a otro vi la pared a milímetros de mi cara y el sórdido gancho que Bill le dio a Gaspard. Mi respiración se paró, pero todo pasaba muy rápido para asimilarlo de una vez. Veía un revoltijo de brazos, piernas, cabezazos y gruñidos en el piso totalmente distorsionados y algunos gritos proveniente de no sé qué parte. Una de las plantas de la entrada terminó destrozada en el piso y un florero de porcelana hecho añicos por todo el suelo.

Me dolía el hombro, pero pese a eso estaba totalmente petrificada viendo a Bill pelear de igual a igual con Gaspard. ¿Cómo era posible? Ni siquiera era un enfrentamiento equitativo en fuerza o peso. Un cantante y un retirado espía. Polos opuestos por donde se viera.

En algún instante aparecieron Tom y Erik, haciendo todo lo posible por separar a los contrincantes. Andrea y Rebbeca los ayudaron al ver que no era suficiente para separar a dos hombres totalmente cegados por la ira.

Lily, se acercó a mí diciéndome alguna especie de pregunta o quizás gritando, pero no la escuché. No quería oír. Mis ojos estaban totalmente pegados a la escena que se desarrollaba frente a mí, como si fuera una especie de ensueño. Jamás en mi vida habría esperado semejante batalla frente a mis ojos, y si me lo hubiesen contado, me reiría a carcajadas sin creer absolutamente nada. Había sangre en el piso, y realmente dudaba sobre la procedencia de esta.

Mi mente gritaba órdenes a mi cuerpo, chillaba que debía ayuda a separarlos y terminar con esta pelea. Me decía que tenía que reaccionar y alejar a Bill de Gaspard de una puta vez, pero mi cuerpo no reaccionaba. Me sentía molida, como si un camión me hubiese aplastado llevándose con él todas mis fuerzas. Podía ver cómo se lastimaban mi mejor amigo y el amor de mi vida, pero no podía hacer nada para impedirlo, porque mis piernas no pretendían moverse de su incómoda posición.

-¡Todo esto es tu puta culpa! Aléjate de aquí. Vete, Bill. No eres nadie para ayudar.

-¡Soy su padre, imbécil! ¡Lo quieras o no, no pienso moverme de acá!

-¡A palizas te moveré entonces!

Y todo volvía a estallar en gritos desesperados y gruñidos inentendibles alrededor de una maraña aún más grande de brazos ropa y cabezas. Bill…

Gaspard no podía controlar quién entraba a mi vida. Él sabe que Bill es a quien amo y a quien deseo que esté conmigo en estos momentos, ¿por qué le costaba entender eso? Bill es el padre de Alexander, y por mucho que reaccionara mal al saber la verdad, lo amaría hasta el fin de mis tiempos incluso cuando me odie.

Aparté a Lily de mi vista, dejándola a salvo junto a la puerta de entrada mientras animaba con todas mis fuerzas a mis piernas para acercarme al lío de personas. Tomé con firmeza un trozo de porcelana sin importar el daño que producía en la palma de mi mano. Defendería mis derechos y mi decisión de traer a Bill a mi casa, Gaspard podía meterse por el culo sus palabras e irse a su casa. Thomas y Erik me vieron y se empeñaron en separar con más ahínco a cada hombre hasta que lo lograron. Erik vio lo que sostenía en mi mano y a juzgar por su rostro pálido, parecía imaginarse lo peor de mí.

Tomé a Erik de su camisa, acercándolo a mi rostro lo suficiente para que entendiera mi posición. Dirigí pedazo de cerámica a su yugular haciendo que sintiera la presión del objeto contra su piel hasta que saliera un poco de sangre. Todo quedó en silencio, y lo único que podía escuchar eran sus jadeos y mi respiración agitada.

-Bill se queda te guste o no –mi voz optó por toda la firmeza posible a tal punto que se sentía amenazante al salir por mi boca.

Su sonrisa triunfante apareció en la cara, pero no le duró mucho por el corte que tenía en una ceja y la hinchazón en su mejilla. Sus ojos gélidos me observaron con locura y rabia, como si supiera que cada palabra que diría no sería para defenderlo.

-Recuerda quién estuvo cuando Sascha nació, (name). Recuerda quién te ayudó y quién estuvo en los momentos más difíciles de tu vida. ¿Acaso ahí estuvo Bill? ¡NO!

-No es su culpa. Yo me alejé, entiéndelo de una puta vez.

-¡No se merece estar acá!

-Es su padre, Uranio. Y si dices una palabra más, juro delante de Lily que no responderé por mí y te sacará a patadas de mi casa.

-(Name)…

-No, Ulliel. Ni una palabra más que no se relacione con la búsqueda de mi hijo.
Tiré la porcelana al suelo y me giré para ver a Bill apoyándose en su gemelo sin despegar los ojos de mí. 

Pero qué imagen acababa de enseñarle. Jamás imaginé en mostrarle a la (name) amenazante. Lily se acercó a Gaspard y lo llevó a la cocina junto con Erik y Rebbeca.

Se hizo silencio alrededor de mí y me sentía avergonzada al tener seis pares de ojos mirándome fijamente. Tom estaba petrificado ante lo que acababa de ver y Andrea sonreía totalmente impresionada, casi podía oír los tacos que se abrían paso por su mente tras esos ojos brillantes. Pero Bill… él era un enigma frente a mí. Su seriedad me ponía ansiosa y si no fuera por el corte en su labio y el arañazo en su cuello, juraría que es una especie de Iron Man de carne y hueso.

-La peor parte se la llevó él –su voz ronca pareció leer mis pensamientos, pero aún no había tanta emoción en su voz.

-¿Dónde aprendiste a…?

-Horas de gimnasio.

Vaya… ojalá mis técnicas de defensa personal se resumieran a tres simples palabras.

-¿Estás bien? –le pregunto.

-Sí, ¿y tú? –señala mi mano y observo por primera vez la herida que me infringí entre la rabía y la adrenalina en mi ser. Dolía y palpitaba ferozmente, pero nada que un poco de alcohol no solucionara.

-Estará bien. ¿Alguna noticia?

-Se ha registrado mucho movimiento en la casa de Pantera –comentó Tom-. Entran y salen muchos autos pero ninguno lleva algo raro según lo que dicen tus colegas de otras mafias.

-¿La casa de Pantera? ¿Te refieres a su mansión?

-Sí.

-Su casa de campo está totalmente desocupada y sólo hay un equipo de empleados realizando mantenciones. domésticas Planeamos un ataque a esa casa, para ponerlo alerta y desviar la atención –agrega Andrea.

-¿Pantera? Espera, él no está involucrado en esto. Me dijeron que los movimientos de las mafias están congelados mientras se termine el mal tiempo.

-Todos saben que ni el mal tiempo puede detener a un hombre de su propósito –sonríe mostrando sus dientes que contrastan con sus labios rojos.

Pantera… ¿cómo puede estar mi jefe completamente involucrado en el paradero de mi hijo? ¡Alexander odia a Alphonse, ni si quiera lo soporta! ¿Qué clase de relación establecieron tras la desaparición de Sascha? No, estoy completamente segura que por mucho que él esté enojado conmigo, no haría ninguna locura al relacionarse con quien más odia. Es imposible.

-Eso quiere decir que Erik no te lo ha dicho –murmuró Tom levantando ambas cejas totalmente impresionado.

-¿Decirnos qué? –pregunta Bill observando con ojos molestos a Andrea y Tom.

-Recibimos una señal muy débil del GPS de Alexander.

Mi corazón late a mil por horas, me siento inquieta con el sólo hecho de saber que mi Alexander sigue con vida y lleva con él el GPS que tanto le insistí desde que era pequeño. Tal vez se debía a que siempre tuve ese sexto sentido que me indicaba que algún día lo necesitaría para saber dónde estaba.  Alexander seguía vivo… mi niño aún seguía con vida.

-Hemos enviado un drone, hacia la posición exacta de la señal recibida. Te juro Bill, que si no me regalas uno para Navidad te desheredaré de mi testamento.

-¿A qué hora se emitió la señal del GPS? –pregunta Bill ignorando la broma de su hermano. Camina hasta mí, y sin su mano presionando la mía como si fuera el fin del mundo. Sí, él también sentía la euforia de saber algo de Alexander.

-A eso de los tres de la madrugada. Fue débil y no duró mucho –responde Tom.

-¿Cuánto?

-No sé… ¿unos treinta segundos?

-Fue suficiente para rastrearla y hackear el sistema de seguridad de las calles paralelas a la mansión.

-¿Y…? Dios, no se detengan en nada.

-Se detectó el traslado de un cuerpo sacado de la maletera de un Aston Martin blanco el día siguiente a la desaparición de Alexander. Y todo indica que es él.

Jesucristo, me quiero morir. Mi pequeño está completamente indefenso en las manos de mi estúpido jefe. Sabía que no podía acercarse a Pantera por voluntad propia para hacerle compañía por más de una semana. Sentía las arcadas alcanzar mi garganta, el clásico sudor frío empapar mi frente y poca fuerza en mis piernas, pero nada me impidió no mantenerme en pie. Necesitaba oír todas y cada una de las palabras que Tom y Andrea tienen para mí, me gusten o no.

-La terriblemente mala noticia es que encontramos el lugar de donde provenía la señal obtenida, y… bueno, la comparamos con los mapas en detalle de la mansión y…

-¿¡Y QUÉ!? –Grité exasperada de tanto suspenso ponía aún más tenso a Bill a mi lado.

Y ese sexto sentido que toda madre tiene, me indicó las palabras antes que Andrea las pronunciara dentro de su pánico. Sabía que no todo podía ir bien pese a saber que obtuvimos una señal de él.

-Su posición es en una de las cámaras de tortura.


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Bueno, después de semanas de abandonar el blog, me animé a subirles el capítulo. No, aún no salgo de vacaciones, pero me hice un tiempo para subirles este capítulo.
Muchas gracias por ser pacientes y entender que la universidad absorbe todo mi tiempo libre.


 Atte. Nina

4 comentarios:

  1. Wooow Gaspar y Bill se cayeron a golpes :S eso si q no me lo esperaba jejeje pensé q Bill saldría bien lastimado pero se pudo defender y obvio q tiene derecho a estar ahí xq es el papa de Sascha le guste a Gaspar o no y La Invasora tiene mucha razón en lo q dijo xq la culpa fue de ella haber huido y no decirle a Bill q estaba embarazada de el :S me encantoooo espero el proximo, te entiendo Nina no te preocupes :)

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  2. Nooooooo Saschaaaaaaa!!!!!! Que no sufra porfavaaar... Y que la invasora lo salve pronto :'(

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  3. Hayyy por Dios!! Pobre sacha 😞 y Bill y tn y gaspard y TODOS!! waooo lo ame 😍 me encanto la espera valió la pena totalmente y no puedo esperar a leer el otro espero te lleven las vacaciones muyy pronto
    Bye te cuidas

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  4. :O wow qué capitulo por dios!!! Gracias por subir nina, espero el prox pronto que morimos de la intrigaa :S

    P.s: se pasan? http://kar483.blogspot.com es muy buena y diferente a otras fics, en serio ;)

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